EL RESPETO
El respeto es
el reconocimiento del valor inherente y los derechos innatos del
individuo, los cuales deben ser el eje principal para lograr que las
personas se comprometan con un propósito más elevado en la vida.
El respeto comienza en la misma persona, esta basado en la percepción que ésta tenga sobre si misma, sobre el concepto de su única identidad, su ser espiritual. La conciencia debe estar elevada de saber “quien soy” desde un punto de valor puro. El autorrespeto comienza en la comprensión que se experimenta del propio ser.
El respeto comienza en la misma persona, esta basado en la percepción que ésta tenga sobre si misma, sobre el concepto de su única identidad, su ser espiritual. La conciencia debe estar elevada de saber “quien soy” desde un punto de valor puro. El autorrespeto comienza en la comprensión que se experimenta del propio ser.
La causa de todas las debilidades personales radica en la ausencia
del autorrespeto, la persona se llena de diferentes deseos e ideas
exigiendo el respeto de los demás pero no tiene respeto hacia ella
misma.
El desafío es desarrollar el valor del respeto hacia el propio ser y darle una expresión practica en la vida diaria. Aparecerán obstáculos para probar la solidez del respeto y, con frecuencia, se sentirán en los momentos de más vulnerabilidad. Es necesaria la confianza en uno mismo para tratar con esos obstáculos es necesario mantener una actitud de seguridad, optimista y esperanzadora.
El desafío es desarrollar el valor del respeto hacia el propio ser y darle una expresión practica en la vida diaria. Aparecerán obstáculos para probar la solidez del respeto y, con frecuencia, se sentirán en los momentos de más vulnerabilidad. Es necesaria la confianza en uno mismo para tratar con esos obstáculos es necesario mantener una actitud de seguridad, optimista y esperanzadora.
Al llegar a la adolescencia, el respeto tiene mucho mas sentido ya
que el joven es capaz de reconocer lo que significa respetar a los
demás y respetarse así mismo.
El adolescente quiere ser respetado por los demás, sin embargo toma por descuido si es él el que está negando el respeto a los demás.
El adolescente quiere ser respetado por los demás, sin embargo toma por descuido si es él el que está negando el respeto a los demás.
Para poder vivir en un ambiente de respeto, es necesario que exista
la humildad, que se preste la atención a la calidad de las intenciones,
actitudes, conductas, pensamientos, palabras y acciones si esto existe
habrá éxito en la forma de valorar la individualidad, apreciar la
diversidad y tomar en consideración el respeto entre las personas. El
equilibrio entre la humildad y el autorrespeto da como resultado el
servicio altruista, una actuación honrosa libre de actitudes negativas
tales como la arrogancia y la estrechez mental. La arrogancia daña o
destruye la autenticidad de los demás y viola sus derechos
fundamentales.
Pretender ganar respeto sin tener en cuenta el verdadero valor de éste no lleva otro camino más que perderlo, sin haberlo tenido nunca.
Pretender ganar respeto sin tener en cuenta el verdadero valor de éste no lleva otro camino más que perderlo, sin haberlo tenido nunca.
Respeto hacia uno mismo y hacia los demás.

Tener un gran respeto por uno mismo conlleva tener un gran respeto
hacia los demás. Reconocemos nuestros recíprocos derechos.
Tu derecho a tener tu propio punto de vista, tu derecho a cambiar de opinión sin tener que dar explicaciones, tu derecho a crear un mundo propio en el que poder vivir. Respeto hacia los demás supone tener respeto por sus decisiones y por sus sentimientos. Respetar las decisiones de los demás o sus sentimientos no significa que estemos de acuerdo ni que los compartamos, significa que aceptamos que la otra persona tiene derecho a tener sus propios sentimientos y a tomar sus propias decisiones, sean o no adecuadas para mí y sean o no iguales que los míos.
Significa que permitimos que los demás pongan nombre a sus sentimientos, aunque no los entendamos, aunque nosotros les llamemos de otra manera.
Respeto hacia los demás significa respetar sus diferencias, aceptar que somos personas diferentes, con experiencias, culturas, ideologías y punto de vista distintos. Significa respetar sus sueños y sus necesidades y no tomar decisiones que les afecten sin contar con su participación.
Respeto hacia los demás implica separar su conducta de su identidad. La conducta de una persona no es su identidad. Es aceptar los límites que nos impone y no invadir su espacio privado sin su consentimiento. Es no ser arbitrario con él, sino consecuente. Es darle valoración, transmitirle nuestra admiración, darle recompensas. Es darle poder.
El respeto hacia los demás incluye el derecho a tener opiniones y valoraciones diferentes, el respeto hacia la pluralidad. Vive y deja vivir. No tenemos derecho a juzgar a los demás, entre otras razones, porque no disponemos de toda la información. No somos policías, ni jueces, ni dios.
Pero el respeto hacia los demás va más allá. Supone también que vamos a ayudar a los demás a desarrollar todas sus capacidades. Yo pongo a tu disposición mis capacidades para que tú puedas desarrollar las tuyas. Pídeme lo que necesites y que yo pueda darte. Es aceptar el derecho del otro a pedir.
Si quieres ser feliz, debes tener un gran respeto hacia los demás y hacia ti mismo. Has de amar al prójimo como a ti mismo. Las personas que se estiman muy poco, sienten una baja estimación hacia los demás. Uno no lastima, hiere o ridiculiza a los demás si se respeta y se quiere a sí mismo. Detrás de una persona que constantemente ofende a otros hay un individuo, él mismo, que está continuamente despreciándose. No se acepta a sí mismo.
Si quiere ser feliz, debes respetarte y saber que tienes espíritu, alma y cuerpo. Debes tratarte bien. Por ejemplo: tu cuerpo. Cuídalo. Necesita aire puro, calor del sol, descanso, limpieza, ejercicio. Y no olvides que tu cuerpo es Templo del Espíritu Santo; por lo tanto, evita profanarlo con el uso de la droga, el licor como vicio y el uso descontrolado del sexo.
No te avergüences de tu cuerpo. Dios te hizo realmente maravilloso. Fíjate en el funcionamiento perfecto de sus órganos: cerebro, estómago, riñones, etc. Trata bien a tu cuerpo. Y cuando sienta problemas físicos, acuda a la ayuda de la medicina, que es un don de Dios para que el ser humano viva mejor.
En cuanto a tu alma, cultiva su mente, controla sus emociones y sentimientos y ejercita su fuerza de voluntad. Lee buenas lecturas, aprende a meditar, a ejercitar la razón, la lógica y evita los sentimientos negativos como el odio, el rencor, la cólera, la envidia. Ejercita tu fuerza de voluntad realizando grandes metas. Tu alma es tan importante como su cuerpo y así como cuidas con dignidad el mismo, no olvides que tu alma necesita también embellecerse.
Tu derecho a tener tu propio punto de vista, tu derecho a cambiar de opinión sin tener que dar explicaciones, tu derecho a crear un mundo propio en el que poder vivir. Respeto hacia los demás supone tener respeto por sus decisiones y por sus sentimientos. Respetar las decisiones de los demás o sus sentimientos no significa que estemos de acuerdo ni que los compartamos, significa que aceptamos que la otra persona tiene derecho a tener sus propios sentimientos y a tomar sus propias decisiones, sean o no adecuadas para mí y sean o no iguales que los míos.
Significa que permitimos que los demás pongan nombre a sus sentimientos, aunque no los entendamos, aunque nosotros les llamemos de otra manera.
Respeto hacia los demás significa respetar sus diferencias, aceptar que somos personas diferentes, con experiencias, culturas, ideologías y punto de vista distintos. Significa respetar sus sueños y sus necesidades y no tomar decisiones que les afecten sin contar con su participación.
Respeto hacia los demás implica separar su conducta de su identidad. La conducta de una persona no es su identidad. Es aceptar los límites que nos impone y no invadir su espacio privado sin su consentimiento. Es no ser arbitrario con él, sino consecuente. Es darle valoración, transmitirle nuestra admiración, darle recompensas. Es darle poder.
El respeto hacia los demás incluye el derecho a tener opiniones y valoraciones diferentes, el respeto hacia la pluralidad. Vive y deja vivir. No tenemos derecho a juzgar a los demás, entre otras razones, porque no disponemos de toda la información. No somos policías, ni jueces, ni dios.
Pero el respeto hacia los demás va más allá. Supone también que vamos a ayudar a los demás a desarrollar todas sus capacidades. Yo pongo a tu disposición mis capacidades para que tú puedas desarrollar las tuyas. Pídeme lo que necesites y que yo pueda darte. Es aceptar el derecho del otro a pedir.
Si quieres ser feliz, debes tener un gran respeto hacia los demás y hacia ti mismo. Has de amar al prójimo como a ti mismo. Las personas que se estiman muy poco, sienten una baja estimación hacia los demás. Uno no lastima, hiere o ridiculiza a los demás si se respeta y se quiere a sí mismo. Detrás de una persona que constantemente ofende a otros hay un individuo, él mismo, que está continuamente despreciándose. No se acepta a sí mismo.
Si quiere ser feliz, debes respetarte y saber que tienes espíritu, alma y cuerpo. Debes tratarte bien. Por ejemplo: tu cuerpo. Cuídalo. Necesita aire puro, calor del sol, descanso, limpieza, ejercicio. Y no olvides que tu cuerpo es Templo del Espíritu Santo; por lo tanto, evita profanarlo con el uso de la droga, el licor como vicio y el uso descontrolado del sexo.
No te avergüences de tu cuerpo. Dios te hizo realmente maravilloso. Fíjate en el funcionamiento perfecto de sus órganos: cerebro, estómago, riñones, etc. Trata bien a tu cuerpo. Y cuando sienta problemas físicos, acuda a la ayuda de la medicina, que es un don de Dios para que el ser humano viva mejor.
En cuanto a tu alma, cultiva su mente, controla sus emociones y sentimientos y ejercita su fuerza de voluntad. Lee buenas lecturas, aprende a meditar, a ejercitar la razón, la lógica y evita los sentimientos negativos como el odio, el rencor, la cólera, la envidia. Ejercita tu fuerza de voluntad realizando grandes metas. Tu alma es tan importante como su cuerpo y así como cuidas con dignidad el mismo, no olvides que tu alma necesita también embellecerse.
El respeto a las diferencias en una amistad
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| Que bien nos hace respetar a los demás |
En la adolescencia es posible forjar fuertes y positivas amistades,
con las cuales se pueden comunicar creativamente y potenciar su
conciencia de si mismo. Las amistades pueden ayudar en ese proceso de
descubrimientos sobre si mismo esencial para el desarrollo de la
identidad personal. Sin embargo, la dependencia puede desvirtuar esas
relaciones. En una amistad las opiniones de uno deberían ser respetadas
aunque sean distintas de las de los demás amigos pero, muchas veces
esto no se da y existen palabras o actitudes que dañan la integridad
emocional del amigo.
Respeto y Libertad
No todo puede decirse en nombre de la libertad de expresión: el
insulto, la calumnia, no son sinónimos de libertad, hay que distinguir
con claridad entre lo que está bien, es bueno y por tanto está
permitido y lo que está mal y por eso es rechazable. La libertad de
expresión, expuesta de palabra o por medio de unos dibujos no puede ni
debe dañar los sentimientos de los demás. Si la libertad es un derecho
sagrado, lo es de la misma manera el respeto a otras formas de pensar o
sentir.
Conductas que reflejan respeto

A los padres:
La veneración y reverencia de los hijos hacia ellos. Significa
que los hijos deben honrar y obedecer a sus padres, acatando sus
decisiones y tomando en cuenta sus opiniones y consejos.
A los ancianos:
Ellos tienen derecho a ser atendidos y considerados; con esto nos
referimos a que tienen igual derecho a dar su opinión y ser
escuchados, a recibir atención medica, a ser queridos, visitados, a
ser ayudados y comprendidos por los demás miembros de la
sociedad, aún cuando sus posibilidades de aportar a la humanidad
estén prácticamente extinguidas, debido a que ya cumplieron con el
rol que les exigían los demás.
A los niños:
Debido a que son débiles, o sea, no saben defenderse y todavía no
han aprendido lo suficiente. Además, al ser respetados aprenden a
confiar en sí mismos y también a respetar a los demás.
A los adolescentes:
Ellos están en un periodo de confusión, en que le buscan el
porqué a todo lo que se les presente. Por esta razón, necesitan
las respuestas que los adultos les pueden otorgar para así poder
desempeñar correctamente el rol que les exigirá la sociedad más
adelante.

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